domingo, 2 de noviembre de 2008

Todos Perdimos...


Cuestión inevitable es la rendición de cuentas después de cada elección, en la cual tenemos que ver y escuchar como cada grupo político realiza su particular interpretación de los porcentajes con que se manifestó la cada vez mas vieja y pequeña ciudadanía.

Cuestión curiosa (aunque no nueva) es el hecho de que el domingo en la noche, tras la elección, TODOS GANARON.
La Alianza celebraba porque por el aumento de sus alcaldes. La Concertación por la diferencia en los concejales, el Juntos podemos por su primer alcalde en el Gran Santiago. Hasta el famoso PRI celebró (aunque no tengo tan claro por qué).
Así, el lunes en la mañana todos los diarios mostraban fotos de los distintos sectores políticos alzando las manos en signo de victoria.

Pero, todos sabemos nunca todos ganan. Entonces cabe preguntarse
¿quién demonios perdió en las municipales?

En primer término perdimos los jóvenes: con la inscripción electoral más baja en la historia (cerca del 2%) demostramos que si a alguien
no hay que escuchar en miras de futuros proyectos y elecciones es a nosotros. En términos simples, le dimos la razón a toda la clase política para no interesarse en lo que tengamos que decir.

Y de pasada, dimos paso al segundo perdedor: Todos nosotros. Ante tamaña indiferencia, terminó por desaparecer la política de proyectos. En esta elección votamos por la sonrisa más blanca y el afiche mejor diseñado.

Y es que dígame alguien si en medio de la inundación de carteles y afiches, que hicieron ver nuestra ciudad como un circo pobre (sin contar la nula conciencia ambiental en tanto papel utilizado) vio un esbozo de proyecto o idea. Dígame si algún candidato realmente tuvo que hacer un esfuerzo por convencer a la ciudadanía. Dígame, finalmente, si tiene claro por qué fue lo que voto (si es que lo hizo)


El domingo pasado todos celebraban. Yo no estoy de acuerdo con las interpretaciones. Nos farreamos una oportunidad de oro de hacernos escuchar, y dejamos los puestos políticos a cualquiera con un bonito afiche. Y peor aún, todos los jóvenes que tanto nos llenamos la boca de cambios y de preocupación por los temas importantes demostramos que somos sólo de la boca para afuera, y terminamos por traicionar todos aquellos ideales en los que tanta pasión decimos poner.


No nos quejemos después. Tenemos lo que nos merecemos...

lunes, 20 de octubre de 2008

El poder de agruparnos

Comparto con uds. algunas reflexiones que surgieron después de los trabajos UTPCH de Centros de Alumnos que se realizaron este fin de semana en la ciudad de San Fernando... Espero sus impresiones, en especial de aquellos que fueron parte de la construcción de esas 7 casas.



Vivimos en una sociedad que tiende a disgregarnos. Nos pone en competencia y nos divide. Y desde chicos nos enseñan que la manera de “ser alguien” ya “hacer algo” en el mundo es ganándole al de al lado. Cuando estamos en el colegio, en especial en tercero y cuarto medio, esta realidad se empieza a hacer más notoria. Se viene la PSU, hay que prepararse para la prueba y todo se convierte en estudiar como enfermos para sacar un buen puntaje y entrar a la universidad. Tanta importancia le damos a esto que dejamos de lado muchos de nuestros compromisos: el grupo scout, la liga de fútbol, la reunión de comunidad, la acción social… Ojala que nadie “nos wuevee” para poder estudiar tranquilos y lograr nuestros objetivos individuales. Entonces, para hacer “lo realmente importante” tenemos que dividirnos, funcionar cada uno por su lado para ser el mejor, ganarle a todos los demás y entrar a la universidad.


En este sentido creo que ser parte de un Centro de Alumnos es una forma muy concreta de ir en contra de ese sistema individualista que nos carcome. En vez de ponernos a competir con nuestros compañeros de curso, nos juntamos para trabajar con ellos y por ellos. En vez de estar solos, trabajamos acompañados. En vez de esforzarnos solo para nosotros mismos, nos esforzamos para los demás. Y nos damos cuenta de que cuando trabajamos unidos, podemos hacer cosas que para una sola persona parecían imposibles. Y que en realidad, somos mucho más fuertes y poderosos cuando trabajamos juntos que cuando nos aislamos. Los estudiantes, cuando se juntan, pueden hacer grandes cosas. En Chile grandes movimientos políticos y sociales han surgido desde agrupaciones de estudiantes secundarios y universitarios. La reforma universitaria de la UC en 1968 y el movimiento pingüino el año 2006 son ejemplos de la fuerza que tienen los estudiantes cuando se unen y como pueden cambiar aspectos que les molestan de la realidad cuando se lo proponen.


Construyendo mediaguas nos acercamos a una de esas realidades que nos molestan y queremos cambiar. La desigualdad, la falta de solidaridad, la miseria en que viven muchos de nuestros compatriotas, las injusticias de las que son víctimas nos duelen y nos impulsan a “hacer algo”. ¿Y porque no hacerlo juntos? Como UTPCH los invitamos a pensar como podemos unir nuestras fuerzas para hacernos cargo de la realidad de nuestro país. No solo preparándonos para ser los mejores profesionales sino sobretodo aprendiendo desde hoy a trabajar en conjunto, a unir nuestras fuerzas en pos de otros, a usar todos los talentos y capacidades que tenemos no solo para nosotros mismos sino ante todo para los demás.



Sole Del Villar

miércoles, 15 de octubre de 2008

En el día del profesor...

Hoy jueves celebramos el día del profesor. La verdad es que dados los últimos acontecimientos nacionales pareciera que no hay muchos motivos para celebrar: mucho paro, mucha movilización, mucho apoyo a la pequeña Música, y poca poca educación. Al menos ese es el sentir de la opinilogía pública.

En este contexto apareció además la nueva panacea de las políticas públicas chilenas. Aquella que tiene deslumbrados a políticos y civiles, y que viene a resolver las desigualdades a nivel de educación, y que pretente para el 2020, que el 20% más pobre de los niños chilenos tenga el mismo nivel de educación que el 20% más rico: Educación2020.

¿Cómo pretende hacerlo? El tema principal de dicha política sería la modificación del Estatuto Docente, estableciendo normas de competencia para los profesores y flexibilizando el ejercicio de la docencia. La cosa es que los profes tengan que ganarse sus beneficios, y no sólo esperar que lleguen por el paso del tiempo.

La idea no es una locura, y es cierto que parece necesario cambiar ciertas condiciones para el trabajo de la querida vieja de matemáticas. Además, mal que mal, por algo el movimiento ha alcanzado un nivel de adherencia muy importante entre gente muy seria (aunque otros no lo sean tanto).

Pero hay algo preocupante, y es que todos los diagnósticos atacan desmesuradamente la labor de los profesores. Pareciera que simplemente basta cambiarles a ellos las reglas para que todo mejore.

Y es que seamos sinceros. ¿Realmente creen que el tema de fondo pasa por el Estatuto Docente? ¿Creen realmente que en 12 años más, un niño que vive en una villa o campamento, sin ningún estímulo al estudio, en condiciones de riesgo social, sin ningún libro en su casa, va a lograr el mismo rendimiento que otr niño en condiciones opuestas, por el sólo hecho de tener el mismo profesor?

No seamos ingenuos. Hasta el doctorado más brillante del país saldría horrorizado de una sala de clases si tuviese que hacerse cargo de un curso de 40 de aquellos pequeños encapuchados. O imagínense lo que sería hacerse cargo de la armoniosa Música, cuando hasta su madre aprueba el lanzamiento del jarrón.

Así que no nos deslumbremos tan fácilmente. Sin duda hay profesores malos, sin duda hay muchos cooptados por grupos de interés, y sin duda que muchos han cometido errores, pero cuidado: les aseguro que son la minoría. El resto son una mayoría silenciosa, que trabaja en condiciones que no alcanzan a ser mínimas; con pocos recursos y malos sueldos, a cambio de muchas horas de clases y pocas horas para prepararlas; con cursos excesivamente grandes, y sin los materiales ni la infraestructura necesaria; sin el mínimo apoyo de los padres de los menores, que parecen entregar toda la responsabilidad de la educación y formación a los profes.

Por eso hay que tener cuidado. ¿Son necesarios cambios? Por supuesto. ¿Hay que generar standares más exigentes para los docentes? Por supuesto. Pero mientras no generemos las condiciones mínimas para eso, no les endosemos toda la responsabilidad y asumamos nuestras propias culpas.

Y mientras tanto, celebremos junto a ellos: ¡FEliz Día Profesores!


Si quieres saber más sobre educación2020

www.educacion2020.cl

http://www.quepasa.cl/medio/articulo/0,0,38039290_101111578_365938381,00.html

viernes, 10 de octubre de 2008

Después del mes de la Patria

Y se fue Septiembre. Y con él, la chicha y las empanadas, la cueca, el baile, las fondas; también las celebraciones posteriores: el 18 chico y el más chico. Se acabó el alegre ambiente, los volantines y el encuentro de todos los que habitamos este País. Se acabó la fiesta.

Y la verdad, es inevitable preguntarse qué es lo que estamos celebrando.

El sentido original de esta celebración, es conmemorar a tantos hombres, héroes, grandes chilenos (aunque no estén todos para la votación), que en un determinado momento decidieron hacerse cargo de su país. Primero, apostando por convertirlo en SU propio país, y no en la última colonia de un gastado imperio en Europa, y luego por darle a ese lugar un destino propio: con sus propios proyectos y esperanzas, en los cuales cupieran TODOS aquellos nacidos en esta tierra, que hasta entonces habían sido marginados de la participación en su propia Patria.

Luego y por extensión, en esta fecha se celebra también a todos aquellos hombres y mujeres que a lo largo de nuestra historia han apuntado en la misma dirección: terminar con las injusticias y segregaciones, apostando a construir un hogar común al cual llamar Patria. Así, políticos e intelectuales; artistas, poetas y músicos; guerrilleros y evangelizadores; sabios hombres cargados de experiencia junto a la fuerza arrasadora de la juventud; famosas caras y anónimas espaldas: TODOS.

Y es precisamente eso lo más terrible luego de sacar las cuentas al terminar este mes: y es que esta conmemoración, la hemos convertido en un espacio para anestesiarnos de lo que realmente ocurre. Luego de despertar de los efectos de la fiesta y la chicha el panorama es complejo: ad portas de una elección municipal, contamos con la partipación histórica más baja de los jóvenes en política; aún existen cientos de campamentos, y la pobreza parece destinada a acompañarnos hasta el fin de nuestra historia; un sistema de transportes que iguala a personas con animales de carga subidos en un camión; una competencia entre nuestros grandes próceres (qué orgullosos estarán de nosotros: ellos luchando por el bien común, y nosotros los ponemos a competir entre ellos), y el duro olvido para aquellas espaldas y manos anónimas que siguen cargando con toda nuestra injusticia y discriminación.

Estamos a 2 años del bicentenario, y yo me pregunto: ¿Tenemos realmente derecho a celebrar?

domingo, 7 de septiembre de 2008

¿Y el hombre dónde está?

Nuestra juventud ha heredado un mundo difícil. Vivimos en un país marcado por grandes orgullos y enormes avances, pero a la vez por profundos dolores que dejan profundas cicatrices en nuestra patria. Avanzamos a paso gigante en la escala internacional: baja corrupción, una economía estable, una institucionalidad firme, grandes avances urbanísticos. Todo ello habla de un país que florece, acercándose a paso decidido hacia el desarrollo.
Sin embargo, se trata también de un país de contrastes. La marginación, la pobreza, la exc
lusión y el clasismo se hacen presentes con igual fuerza que los puentes y carreteras. Así, parece ser que no todos podemos respirar con igual orgullo cuando en nuestro himno se entona aquello que habla de Chile como esa copia feliz del Edén.


Es en este mundo donde los jóvenes hemos venido a caer. Y aún con todos nuestros defectos y pequeñeces, hemos debido como generación, dar respuesta a esta realidad. Así distintas iniciativas sociales han surgido desde los más jóvenes para hacerse cargo de la injusticia y el dolor humano que se engendran en nuestro país. Desde la entrega de desayunos, hasta la construcción de mediaguas, pasando por las misiones, los proyectos culturales y muchos otros proyectos, nos hemos ido haciendo cargo de la construcción de nuestra patria.


Pero a pesar de esto, aún tenemos una deuda pendiente. Nos hemos “acomodado”, y para evitar que otras posturas distintas nos saquen de nuestra cómoda cotidianeidad, hemos optado por dejar de involucrarnos realmente con otros. Así, nos convencimos que aceptar que existan los pokemones, las pelolais y otras tribus urbanas nos hace pluralistas, pero ¿cuánto hacemos por comprender realidades realmente distintas? ¿Cuán dispuestos nos hemos mostrado en rescatar esa pizca de verdad que toda posición contiene?

Es así que todo esto se traduce en una inevitable consecuencia: no sabemos construir en diversidad. No nos dejamos afectar por la realidad de tantas otras personas que al igual que nosotros tienen una mirada particular y propia de nuestro país. No la reconocemos con una visión válida, y por tanto caemos en una lógica que excluye a los diferentes, y que no permite construir algo en común.


Bien lo preguntaba Pablo Neruda en sus alturas de Macchu Picchu. “Piedra en la piedra, ¿y el Hombre dónde estuvo?”.

Así nosotros hacemos lo mismo: mediagua sobre mediagua, campamento sobre campamento, seminario sobre seminario, desayuno sobre desayuno, misión y misión. Pero este trabajo, ¿incluye o no a los hombres que se ven beneficiados por él? Tal como nosotros debemos ganarnos un puesto en la sociedad, con nuestros trabajos y actitudes ¿dejamos espacio para que todos los hombres participen de esta construcción, o simplemente los seguimos sepultando debajo de nuestras mediaguas y construcciones?


La pregunta de fondo es una: ¿Al hombre, dónde lo estamos incluyendo?

viernes, 4 de julio de 2008

El video de la semana

"Paciente muere esperando en hospital de EEUU"

"Una mujer de 49 años agonizó en el piso de un hospital de Nueva York, tras esperar 24 horas por una cama."
Mientras agonizaba, se puede ver como personas la miran sin hacer absolutamente nada. Para cuando otros pacientes se ocupan de ella, ya era demasiado tarde.

Me quedo sin palabras viendo estas imágenes,
¿Cómo es que llegamos a ser capaces de tal indiferencia ante el sufrimiento humano?
El padre Hurtado dijo
"nada humano me es ajeno" esa es la frase de estos trabajos, y que distinto sería todo si es que la tuviéramos siempre presente, pero acá podemos ver exactamente lo contrario.
Quizás nunca vamos a querer llegar al extremo de dejar a una persona morir frente a nosotros, mas hay otras formas de indiferencia, menos claras pero aún así enormemente dañinas.

¿Cuándo nos hemos quedado indiferentes? ¿cuándo lo humano nos ha sido ajeno?


(fuente: emol)