La Alianza celebraba porque por el aumento de sus alcaldes. La Concertación por la diferencia en los concejales, el Juntos podemos por su primer alcalde en el Gran Santiago. Hasta el famoso PRI celebró (aunque no tengo tan claro por qué). Así, el lunes en la mañana todos los diarios mostraban fotos de los distintos sectores políticos alzando las manos en signo de victoria.
Pero, todos sabemos nunca todos ganan. Entonces cabe preguntarse ¿quién demonios perdió en las municipales?
En primer término perdimos los jóvenes: con la inscripción electoral más baja en la historia (cerca del 2%) demostramos que si a alguien no hay que escuchar en miras de futuros proyectos y elecciones es a nosotros. En términos simples, le dimos la razón a toda la clase política para no interesarse en lo que tengamos que decir.
Y de pasada, dimos paso al segundo perdedor: Todos nosotros. Ante tamaña indiferencia, terminó por desaparecer la política de proyectos. En esta elección votamos por la sonrisa más blanca y el afiche mejor diseñado.
Y es que dígame alguien si en medio de la inundación de carteles y afiches, que hicieron ver nuestra ciudad como un circo pobre (sin contar la nula conciencia ambiental en tanto papel utilizado) vio un esbozo de proyecto o idea. Dígame si algún candidato realmente tuvo que hacer un esfuerzo por convencer a la ciudadanía. Dígame, finalmente, si tiene claro por qué fue lo que voto (si es que lo hizo)
El domingo pasado todos celebraban. Yo no estoy de acuerdo con las interpretaciones. Nos farreamos una oportunidad de oro de hacernos escuchar, y dejamos los puestos políticos a cualquiera con un bonito afiche. Y peor aún, todos los jóvenes que tanto nos llenamos la boca de cambios y de preocupación por los temas importantes demostramos que somos sólo de la boca para afuera, y terminamos por traicionar todos aquellos ideales en los que tanta pasión decimos poner.
No nos quejemos después. Tenemos lo que nos merecemos...

