lunes, 28 de mayo de 2007

Los Inviables

En las sociedades actuales tendemos a catalogar a las personas y países de acuerdo a su éxito económico, al crecimiento de su PIB y al prestigio de sus compañías. Hay países admirados por las riquezas materiales y por el nivel de calidad de vida que han logrado, y hay otros que son considerados “inviables”, es decir países que difícilmente podrán resolver las dificultades que hoy presentan para alcanzar un desarrollo económico mayor.
La primera vez que escuché que alguien era declarado “inviable” fue en el verano de 1999, en Puerto Príncipe (Haití). En ese entonces todo el país había sido considerado “inviable” por la comunidad internacional dado su complejo escenario político-social; por múltiples razones estaban en un estado muy deteriorado y la ayuda internacional para el desarrollo fue drásticamente limitada; me señalaron que era un país en “bancarrota” y como tal no podía ser sujeto de crédito. Algo similar se escucha en las calles de Bogotá cuando se refieren a las personas que viven en la calle, llamándolas los “desechables”. Recientemente, la Fundación Ideas constató que en Chile se ha acentuado el temor, prejuicio y descalificación hacia quienes viven en indigencia –especialmente en la calle- y que la mitad de los encuestados sostienen que quien vive en pobreza es “flojo”.
Tuve la oportunidad de participar –junto al Ministro de Mideplan y más de 120 voluntarios- en el primer censo que se hace en Chile a las personas que viven en la calle. Partimos por la comuna de Estación Central en Santiago; fueron censadas 560 personas, de las cuales la gran mayoría alojada en hospederías del Hogar de Cristo y unas 90 en la calle misma. Conocimos a muchos de los “invisibles”, es decir, a aquellos que viéndolos cada día no los vemos, pasamos a su lado y no los conocemos, pasan a ser parte de la geografía física y a lo más les entregamos alguna moneda. Para algunos estas personas generan problemas, otros han establecido un lazo con ellos, y unos pocos han procurado hacerlos parte de su vida.
“La pobreza es como una fortaleza sin puente levadizo”, señaló Albert Camus. Y la verdad es que para estos “inviables”, “desechables”, “indigentes” e “invisibles”, la vida pasa a ser una verdadera prisión, y el sentimiento de indignidad, dolor, desesperanza, y abandono va tomando parte cada vez más importante de su vida. Ellos no son los del éxito, no se mantienen físicamente perfectos, no se han hecho cirugía plástica, ni siquiera andan a la moda, no tienen contactos ni currículo para ser considerados en el mundo como “socialmente rentables”, “inversión a futuro” o con “capital humano”, pasan a ser la “escoria” de nuestra sociedad. Sin embargo, lo creamos o no, lo sintamos o no, ellos son seres humanos, son personas, tienen una historia y poseen capacidades naturales muchas veces opacadas o simplemente no desarrolladas.
Aquella noche encontramos a Don Luís y a la familia Trincado, el primero un callejero desde la adolescencia y refractario a la ayuda social, los segundos una familia de cuatro personas con dolorosos sentimientos de injusticia, con rabia y agresividad guardada contra la sociedad. Son historias tan diversas, cada una diferente y cada una merece la delicada atención nuestra. ¿Qué hay que hacer frente a ellos? ¿Sólo subsidiarlos, asistirlos, mantenerlos?, ¿o es posible trabajar por su integración, por la reconstrucción de su dignidad dañada?¿Puede algún ser humano, familia, comunidad, etnia, nación o continente, ser declarado “inviable”? En el pasado reciente se consideraba “pseudo humanos” a los indígenas, los africanos, los discapacitados físicos y psíquicos, los indigentes y los ancianos (recordemos la experiencia de Grecia donde varios de ellos se quitaban la vida por “inservibles”); en muchos casos aún siguen siendo vistos como inferiores, incapaces, inhábiles o “ignorantes”. Detrás de todo esto hay un menosprecio, una descalificación, a su dignidad como seres humanos y con esto se los priva aun más de la posibilidad de desarrollarse, de crecer y de integrarse.
¡Dónde hay un ser humano, hay viabilidad!, esa es la experiencia diaria del hogar de Cristo. Desde 1944 cientos de miles de personas declaradas “inviables” o “invisibles” para nuestro país, han recuperado su dignidad perdida, han retomado el control de sus vidas; niños y jóvenes, adultos y ancianos, familias y comunidades , han reencontrado su maravillosa humanidad y han vuelto a tener esperanza, confianza y alegría. Haití, gran parte de África, algunos países de América Latina, muchas personas y familias de Chile que hoy viven en la extrema miseria, lo que merecen por justicia son oportunidades cada vez mayores de desarrollo. Esa es la única forma de destruir la “fortaleza” que los mantiene sin poder crecer y permitir así que sus vidas sean controladas por ellos mismos y no por las circunstancias.
Benito Baranda Ferrer

martes, 22 de mayo de 2007

Para que haya PATRIA


Es sorprendente caer en la cuenta de que este aviso, publicado hace ya casi 60 años en algún periódico de la época, podría perfectamente aparecer en un diario cualquiera alguno de estos días. ¿La tremenda actualidad del Padre Hurtado? ¿o una deuda con la patria aún no resuelta?


Aún perdura la impresión reconfortante que cada año trae a nuestros espíritus el recuerdo de la máxima epopeya nacional y, todo chileno, que en el fondo es profundamente patriota, vibra ante el valor de nuestros héroes.
Cuando las emociones de las grandes fiestas pasan, se deja oír, sin embargo, el eco de una queja: el patriotismo disminuye; Chile no dice a los hombres de hoy lo que decía a los de las generaciones que nos precedieron. Yo creo que hay verdad en esta observación, pero antes que continuar lamentándose, busquemos sus causas.
Sólo me voy a detener en una: para que el amor de la patria pueda mantenerse, se requiere que ésta ofrezca a sus ciudadanos un minimum de condiciones a su espíritu, a su cuerpo, a su vida individual y familiar, a sus aspiraciones de cultura, de ascensión, que les permitan sentirse plenamente hombres, ciudadanos conscientes y con oportunidades de progreso. Si esto falta, si la vida de gran número de ciudadanos es inhumana, todas las campañas en pro del patriotismo están condenadas al fracaso: más aún; germinarán en el alma de los chilenos sentimientos de rencor.
Accediendo a la invitación de unos celosos párrocos, he ido a ver algunas de las nuevas “poblaciones callampas”, y otras más antiguas que existen en la periferia de nuestra ciudad. Imposible describir lo que he visto, a pesar de haberlo visto tantas veces: cuatro palos que sirven de pilares; algunos ladrillos mal parados, a veces gangochos, y por techo latas mal unidas, y algunos trozos de fonolita. Por piso, la tierra que absorbe toda la humedad y la evapora permanentemente, engendrando la tuberculosis. Algunas “casas” con cañas de maravilla embarradas. Después de estas lluvias las habitaciones han sido charcos. Una pobre mujer me decía: “ Anoche no teníamos postura. Se me han mojado todos los monos y estamos todos enfermos....” Y no eran palabras, pues pudimos constatar esa realidad. Con la última lluvia, varios de estos ranchos se cayeron, haciendo peligrar la vida de sus habitantes. Y estas casas no son ni una, ni diez, ni cien...¡son miles!
Tres distinguidos viajeros, en diferentes ocasiones, han querido visitar los barrios obreros, porque hasta ellos en Europa había llegado el eco de la miseria de las habitaciones populares en Chile. Uno de ellos decía: “Habitaciones como ésta no he visto en ninguna parte del mundo; quizás las haya en algún rincón de Asia, pero yo no las he visto”. Otro, al llegar a un barrio obrero de este tipo me preguntó. ¿Son pesebreras? Podrá comprenderse cuál sería mi dolor al tener que decirle quienes vivían en ellas. Y se cuenta del fundador de uno de los más grandes movimientos sociales mundiales, que al visitar uno de estos barrios dijo, no en tono de reproche, pero sí con profunda amargura: “Un país que tolera esta miseria, no puede subsistir”.
Confieso honradamente que durante un viaje hecho a Europa desde julio de 1947 a febrero de 1948, por más que he tratado de descubrir los barrios más miserables, aún de los países más fuertemente castigados por la guerra, no he encontrado nada semejante a la miseria de nuestros barrios obreros chilenos. Y lo digo, no en son de crítica, sino profundamente dolido ante la gravedad del problema y con miras de sugerir una solución parcial y modesta.
Si queremos resolver el problema de la vivienda de forma adecuada, sería necesario esperar muchos años. Faltan 400.000 casas. Una casa moderna tipo “caja de la habitación” cuesta por lo menos $80.000, lo que supondría un capital de $32.000.000.000. ¿De dónde sacarlo? ¿Y dónde obtener los materiales, y los obreros para una acción rápida?
Si el problema no puede resolverse en toda su integridad, ¿por qué no ensayar al menos resolver ciertos aspectos de él, que no aguardan mañana?
Con esta preocupación ante los ojos, el Hogar de Cristo, que ha construido ya tres hospederías para recoger a los vagabundos que no tienen más casa que la calle, ni más techo que el cielo (en ellas el año 1947 se dieron más de 100.000 alojamientos), quisiera colaborar en forma aún más eficiente a la solución del problema de la habitación.
El Hogar de Cristo se propone iniciar la construcción de viviendas de emergencia , no viviendas definitivas, sino viviendas humanas como las que se construye después de un terremoto, pero en forma tal que pueda vivirse en ellas humanamente. La idea es por el momento un proyecto, pero que espera convertirse en realidad si cuenta con entusiasta acogida. El Hogar tiene por el momento un plan, el ofrecimiento generoso de muchos jóvenes obreros, empleados y universitarios que forman la ASICH (Acción Sindical Chilena), que se han ofrecido para formar una brigada gratuita del trabajo, y cuenta además con el óbolo de una persona generosa que le ha ofrecido $10.000 para financiar la primera vivienda de emergencia.
El proyecto consiste en solicitar de los particulares y del Gobierno terrenos adecuados en qué construir estas viviendas de emergencia, que se arrendarían o se venderían a las familias más menesterosas. El costo de construcción se reduciría al mínimo.
Para que el proyecto se transforme en realidad se requiere que se aúnen los esfuerzos de almas generosas que ofrezcan su limosna “para que una familia tenga casa”, de industriales que ofrezcan materiales, de técnicos que aporten su colaboración, de hombres que ofrezcan sus brazos...y lo más nos urge, de quienes ofrezcan terrenos en qué poder realizar estas construcciones. Lo pedimos todo y estamos seguros de conseguirlo, con la misma y mayor generosidad que ha permitido realizar las primeras hospederías del Hogar de Cristo. A las almas de buena voluntad les pedimos dirigir sus respuestas a casilla 597, Santiago. A nosotros no nos ha correspondido defender la patria en la guerra, sino construirla en la paz. Esta tarea no es menos grande que aquélla.
27 de mayo de 1948
Padre Alberto Hurtado s.j.


jueves, 17 de mayo de 2007

Tertulia: Día del trabajador


A continuación, alguna información sobre el salario mínimo y el mundo del trabajo en Chile que nos pueden servir para contextualizar la tertulia de este Jueves, ojalá les sirva.


SALARIO MÍNIMO

Definiciones

Salario mínimo: cantidad mínima fijada por el Estado para la remuneración salarial de una jornada laboral.
Según el Código del Trabajo (artículo 41):
- El monto mensual del sueldo no podrá ser inferior al mínimo mensual.
- La unidad de tiempo de pago de sueldo no puede exceder un mes.

Ajuste Salario Mínimo

· En Chile existe el salario mínimo desde el año 1937.

· No existe una formula matemática precisa en su reajuste (Marinakis).

· El salario mínimo actual está fijado en $135.000 mensuales y será reajustado en julio de este año.

· En Chile, desde el año 90, el salario mínimo tiene un reajuste anual. Empieza regir a contar del 1 de julio hasta el 30 de junio del año siguiente. Por lo tanto, el salario mínimo se discute junio y comienza a regir en julio.

Los criterios empleados para el ajuste del salario mínimo son:


- La inflación: de manera de que siga teniendo poder adquisitivo,
- El incremento de la productividad: busca relacionar el salario mínimo con el aporte de los trabajadores al crecimiento económico.

- En Chile, el salario mínimo se resuelve en una negociación entre el gobierno, la CUT, la CPC (Confederación de la Producción y del Comercio, gremio empresarial chileno) y el Ministerio de Hacienda.
- En general, el reajuste fluctúa entre aprox. $5.000 a $7.000.

Estadísticas para contextualizar






· En promedio ingreso promedio por la ocupación principal de las mujeres es menor que el de los hombres.
· En la R.M el promedio de ingresos por la ocupación principal es de $131.00 para el primer quintil, lo que está por debajo del sueldo mínimo.
· Aproximadamente medio millón de chilenos gana el sueldo mínimo.
· A mayor escolaridad, mayor es el ingreso por la ocupación principal.
· Actualmente en más del 90% de los países existe legislación relacionada con el salario mínimo.

Un ingreso mínimo ($135.000) alcanza para que los hogares de 3 personas logren salir de la pobreza (Dos canastas básicas de $43.712) . En el primer quintil hay en promedio 4,57 personas por hogar.


Cifras de los alumnos de Infocap

· Un 53% de nuestros alumnos gana bajo el sueldo mínimo.
· El promedio de ingreso personal que ganan en recompensa por su trabajo es de $118.000, lo que está por debajo del sueldo promedio para el primer quintil de la R.M.
· La mayoría de nuestros alumnos (61,2%) dice que con sus ingresos sólo le alcanza para satisfacer las necesidades más básicas y el 35% afirma que ni siquiera le alcanza para eso.

Casos internacionales

· En el caso argentino el salario mínimo se reajusta mediante un “Consejo Nacional” tripartito en el que participan: trabajadores, empleadores y el Estado que es arbitro. Esta representatividad es igualitaria 16 personas cada uno.
· En el caso de Brasil éste es una atribución del Presidente de la República y sus asesores económicos, vale decir, es fijado por el poder ejecutivo.

· A partir de este 1 de mayo, por decreto presidencial, Venezuela tendrá el salario mínimo más alto de Sudamérica (286 dólares), con una ventaja de 12% sobre Chile que ocupa el segundo lugar (con 255 dólares). El último lugar lo ocupa Perú con 155 dólares.


Ingreso de la ocupación principal de los ocupados por años de escolaridad, 2003





PROPUESTA DE LA CUT - REACCIONES

Propuesta de salario mínimo anunciada por la CUT: $180.000


Diego Olivares, presidente de la Central Autónoma Trabajadores (CAT):
Afirmó que mientras se escuchan críticas al alza en el salario "se ven los resultados de las empresas que no son equivalentes con lo que distribuyen con los trabajadores".
Pidió garantizar que en todas las empresas haya negociación colectiva, la que consideró el "único instrumento que nos puede permitir efectivamente lograr… un mejor salario de los trabajadores".


Alfredo Ovalle, presidente de la Confederación de la Producción y el Comercio (CPC):
Afirmó que la propuesta es exagerada.
“Hay empresas pequeñas que pueden verse perjudicadas porque no están en capacidades, por estar endeudadas, de hacer un aumento de sobre el 40 por ciento".
"Pero creo que es una medida que cada empresa debe considerar en toda su extensión y ver si se puede ayudar más a los trabajadores".


Hernán Somerville, Presidente de la Asociación de Bancos e Instituciones Financieras (Abif):
Las alzas del sueldo mínimo deben ir "de la mano de la productividad y la capacitación".
Un alza como la que propone la CUT "sólo iría en desmedro de los jóvenes" que buscan empleo. $180 mil de salario mínimo afectarían a los sectores menos capacitados. “A los que no están capacitados y especialmente a los sectores juveniles”.


Rolf Lüders, economista de la Universidad Católica:
“El salario mínimo es ineficiente e injusto. Es ineficiente porque impide el trabajo de algunos y es injusto porque genera desempleo entre los más pobres de los pobres”.
El reajuste debiera ser “el mínimo políticamente posible, ojala un 0%”.


Andrés Velasco, Ministro de Hacienda:
“La conversación sobre el salario mínimo aún no se inicia... por lo que prefiero no pronunciarme hasta que no hayamos iniciado esas conversaciones y negociaciones".
"Lo medular aquí es que la economía está creciendo a tasas más altas que el año pasado”.


Osvaldo Andrade, Ministro del Trabajo:
“Creo que hay condiciones objetivas como para establecer un buen acuerdo con los trabajadores respecto del salario mínimo. Incluso un acuerdo que se planteé más allá del año.”


Zarko Luksic, Subsecretario del Trabajo:
“$180.000 es un buen techo para negociar”

sábado, 5 de mayo de 2007

¿Yo? ¿Prejuicios?




martes, 1 de mayo de 2007

Un problema embarazoso

Una mamá de un campamento de la periferia de Santiago me contó que de nuevo sería abuela. Yo la felicité. Pero al darle un abrazo ella se puso a llorar. Entre lágrimas me contó que la hija que esperaba guagüita recién había cumplido sus quince años y que ella ni sabía que tuviera pololo. Me preguntaba ¿por qué a ella le sucedía eso, si siempre había enseñado bien a sus hijos? Decía que tal vez muchas veces le faltó para darle las cosas materiales que necesitaban, pero que nunca les había faltado el cariño. Que siempre se había preocupado de darles una buena formación, buenos valores y también había insistido en que se cuidaran. Continuaba llorando y me decía que hace tres años su otra hija había pasado por lo mismo, que había sido un golpe muy duro para ella y su marido y que creyó que la lección estaba aprendida, que nunca le pasaría lo mismo con su hija menor. Terminó diciéndome que igual le daba gracias a Dios, pues las guagüitas son una bendición de Él, pero que no esperaba que fuera de esa manera. Se secó las lágrimas y como diciendo que la vida debe continuar, me dijo sonriendo: "voy a ser abuela por segunda vez y todavía no se me casa ningún hijo".Ese día al llegar a la oficina de Un techo para Chile me llamó la atención que unos jóvenes que trabajan allí estuvieran vestidos formalmente. Me enteré de que el motivo era que ese día recibirían los títulos profesionales de sus respectivas carreras. Ellos estaban felices de haber terminado una etapa importante en sus vidas. Al fin serían profesionales. No pude dejar de relacionar esto con lo que poco antes me había dicho la señora del campamento. Podía ahora entender, en parte, algo que me era incomprensible. Los jóvenes universitarios contaban con un proyecto de vida que incluía tener una profesión e ir haciendo las cosas paso a paso, ordenadamente. Pero, ¿qué proyecto de vida podía tener una chiquilla de quince años que vive en un campamento, estudiando en un liceo de tercera categoría, viendo en las teleseries una vida que ella nunca tendrá y sus padres transmitiéndoles valores que ella, viendo hoy donde están, piensa que no les sirvieron de nada para surgir?Desde esa perspectiva, al tener una guagüita ella podría llegar a ser alguien, la haría ser una mamá y eso sería similar a tener un título. No sólo pasaría a ser de otra categoría en su casa, en el liceo y en el campamento, sino que también sería alguien, sería mamá. No tenía nada que perder y mucho que ganar. Tal vez ella nunca pensó conscientemente de esta manera. Pero era fácil haber visto en su hermana y las otras chiquillas del campamento que habían pasado por lo mismo, cómo llegaron a ser alguien ahora que eran mamás. Estando embarazada, y luego como madre, tendría un "proyecto de vida", algo por qué vivir.Con matices, esta realidad se repite en muchas jóvenes a las que no les damos la posibilidad de proyectarse en algo en sus vidas. Algo que las motive a posponer cosas y ordenarse en otras buscando un fin. Me parece que el embarazo adolescente en un amplio sector social no es sólo una cuestión de no tener formación ni valores. Tampoco es sólo una cuestión de no saber cuidarse, de no conocer los métodos anticonceptivos. Creo que en su raíz hay un problema más profundo, un problema de expectativas de vida. A falta de un proyecto de vida, que me haga priorizar, esforzarme para conseguir lo que busco, ordenar mis afectos y mi vida en pro de algo. A falta de ese proyecto, lamentablemente, el embarazo adolescente inconscientemente se presentará como una posibilidad en la cual una muchacha no tiene nada que perder y mucho que ganar.


Felipe Berríos sj
(publicado en la revista "El Sábado" el 28 de Abril de 2007)