lunes, 28 de abril de 2008

Sabías Que: ¿Qué se celebra en el Día Internacional del Trabajo?


El 1 de mayo de 1886, señaló el inicio de la consecución de uno de los derechos laborales más básicos: Las ocho horas de trabajo. Su pleno ejercicio para todos los trabajadores del mundo tardaría muchos años en lograrse. Por eso, los mártires de Chicago y el 1 de mayo simbolizan, desde 1886 en adelante, el sacrificio en la lucha de los trabajadores por sus derechos.
Este miércoles, se celebra en Chile y el mundo, el Día Internacional del Trabajo. Pero nos hemos preguntado, imbuidos en la alegría de un día más de descanso, -o de carrete según la preferencia- ¿Qué simboliza esta celebración?

“Ocho horas de trabajo, ocho de reposo y ocho para la recreación”. Esta afirmación, que hoy nos parece tan obvia –a pesar de que su cumplimiento efectivo pertenezca al género de la ficción-, fue el slogan con el que se inició la lucha de los trabajadores por el reconocimiento de éste, y otros derechos mínimos.
En 1881 se creó, en Estados Unidos, la Federación Norteamericana del Trabajo, la cual reiteró durante años, ante los oídos sordos de las autoridades, la petición por una jornada laboral de 8 horas. Ante la negativa, acordó en su cuarto congreso, de 1884, realizar una huelga general el 1 de mayo de 1886. Así, El 1 de mayo de 1886, en los Estados Unidos se declararon 5 mil movimientos laborales. Alrededor de 190 mil trabajadores iniciaron huelga y cerca de 150 mil obtuvieron su demanda con amenaza de paro.

Este movimiento continuó los días siguiente con diversos actos de violencia y gran represión de parte de la autoridad, en particular en el Estado de Chicago, en el que el se produjeron enfrentamientos que terminaron con policías y trabajadores muertos. Se declaró Estado de sitio en Chicago, lo que culminó con la aprehensión de varios dirigentes y líderes del movimiento, quienes en juicios muy dudosos y controvertidos, fueron condenados a muerte.

En 1888 la Federación Norteamericana del Trabajo votó la continuación del movimiento por la conquista de la jornada de ocho horas, fijando el 1° de mayo de 1890 como el día para una acción decisiva. Al año siguiente, dirigentes del Movimiento Obrero Organizado de muchos países se reunieron en París, y votaron unánimemente en apoyo la jornada de ocho horas, designando también el 1° de mayo de 1890 para una acción internacional para lograr aquella conquista.
En nuestro país, por su parte, en 1931 el Presidente Carlos Ibáñez del Campo firmó un decreto mediante el cual declaró feriado el día 1 de mayo, como homenaje a la fiesta del trabajo. Y en 1955, el Papa Pío XII declara al 1º de mayo como el día de San José, el Trabajador.

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miércoles, 23 de abril de 2008

La imagen de la semana









"China se está preparando"
Estas imágenes son parte de una campaña de Amnistía Internacional, orientadas a llamar la atención sobre la situación que está viviendo China y las denuncias que se le han hecho por la represión y violaciones a los derechos humanos.
Respecto al mensaje que transmiten las imágenes ¿Hasta dónde vale realmente la pena boicotear los Juegos Olímpicos, que han sido históricamente una instancia de paz y unidad entre las naciones? y llendo más allá del hecho de los juegos ¿hasta qué punto tiene que estar dispuesto un país a sacrificar su política externa (en especial las relaciones económicas) por denunciar tales hechos? (si quieres leer más, ingresa aquí)

lunes, 21 de abril de 2008

SABIAS QUE?... "Una ventana sin barrotes"

Los internos de la carcel de alta seguridad de Santiago, como parte de su programa de rehabilitación, participan de un taller de poesía, dirigido por Andrea Brandes -profesora del taller y poeta-, quien publica los trabajos de los reclusos en http://poesiadesdelacarcel.blogspot.com.

Que increíble es descubrir toda la sensibilidad y creatividad que existe en aquellos que hemos excluido, sin posibilidad de reinserción, convertiéndolos en verdadera "escoria social". Aquí una pequeña muestra de su trabajo (para ver más visiten el blog):


ESCRIBIMOS

¿Por qué será que esa tarde levanté la mano?
¿Y qué en ese hombre que miraban mis ojos?
No reconocí parte de mi ser, de mis despojos…
No vi en sus gestos mis propios gestos desgastados
Y no bajamos alegres, borrachos y abrazados
a los últimos rayos de la luna, por esa escala del puerto.
Y mira, Señor, hoy los dos estamos muertos.
Y para mi la luna es la hoz que cercena mi garganta
Y para él la luna es una pobre gata blanca
Que se pasea de noche sobre su pecho.
Mírame a los ojos Señor, y explícame qué he hecho...



... Sabías Qué? ... Cada martes, en estos talleres, hay alguien que en silencio pide perdón.

sábado, 12 de abril de 2008

Patas Arriba


Discutiendo de política con un amigo, dijo una frase que me dejó muy sorprendido: “Yo no soy de los que creen mucho en la democracia, la verdad encuentro que no hay mayor diferencia entre una Dictadura y una Democracia”, y continuó argumentando esa afirmación alegando que es necesario que las cosas se hagan, y al menos en dictadura las cosas se hacen, mientras que cuando estamos en democracia cuesta llegar a decisiones, y muchas veces nos enredamos en el camino. En ese minuto me quede totalmente sorprendido y mi única reacción fue decir algo así como “de que tai hablando”, seguido por uno que otro epíteto contra su persona.
Bueno, resulta que mi amigo no está tan sólo en su postura. De acuerdo a la encuesta de caracterización juvenil del INJUV, hay un 42,5% de jóvenes que opina que da lo mismo un gobierno autoritario a una democracia, es decir, hay alrededor de 142.000 jóvenes más apoyando a mi amigo. (De hecho son más que los que prefieren la democracia).

Este dato, sí merece una reflexión más profunda. ¿Somos como país lo mismo que Cuba o que otras dictaduras en el planeta? ¿Somos lo mismo que hace 30 años? ¿Por qué es que a los jóvenes, que nos definimos cada vez más como tolerantes y pluralistas, nos da lo mismo un sistema u otro?

Una primera teoría podría ser atribuir esta indiferencia al hecho de que ninguno de nosotros ha vivido períodos de dictadura, y por tanto simplemente no valoramos lo que tenemos.
Ahora, si bien parece lógico, me parece una respuesta demasiado simplista y superficial. Creo que hay un problema de fondo más grave en estos datos, que dice relación con los valores a los que damos prioridad como sociedad.

Vivimos hoy en día en un mundo al revés, que tiene el ombligo en la espalda y los pies por la cabeza. El mundo del puente sin río, del esperante y el esperadero, del ciudadano convertido en consumidor. Mundo donde para elogiar una flor se dice: “parece de plástico”. Mundo graficado, quizás a la perfección, por la bomba de neutrones, que mantiene las cosas y sólo destruye a las personas. Mundo donde se valora la inmediatez y los resultados, pero dónde no importa mayormente como los alcancemos. El hombre vale por lo que produce. La gratuidad y esa lógica la aplicamos también a nuestras instituciones: discutir, escuchar, pelear (incluso perdonarnos después); llegar a consensos; QUÉ PÉRDIDA DE TIEMPO Y RECURSOS!
En el fondo, la frase “da lo mismo dictadura o democracia” grafica el principal síntoma de este mundo: hemos divorciado a los medios de los fines, y con eso, hemos desnaturalizado precisamente los fines que nos proponemos alcanzar.

Y esto nos lleva al segundo hecho que explica esta frase: la vida en democracia es extremadamente difícil, y choca con nuestra lógica actual. Exige escuchar al otro que piensa totalmente distinto, y respetarlo a él y a su opinión. Exige estar dispuesto a perder, aún cuando uno tenga la certeza más grande de estar en la razón. Exige ciertamente, ir más lento, pero ir todos. Exige ciertamente resultados materiales, pero ligados a ellos, exige medios que los validen.

¿Podemos alcanzar los mismos resultados en uno u otro sistema? En términos estadísticos y de números probablemente si. Pero sin duda una u otra elección dice mucho del mundo que elegimos vivir.