martes, 31 de julio de 2007

Los pobres signo de contradicción

Este niño será un signo de contradicción...
porque revelará lo que hay en cada corazón...”
(Lc. 2, 34-35)


Los invitamos a nuestros comercios,
los rechazamos de nuestras mesas.

Los encerramos con alambradas en nuestras fábricas,
los alejamos con perros de nuestras casas.

Los seducimos desde la sonrisa de la publicidad,
les cerramos el rostro cuando se acercan.

Los recibimos cuando son trabajo y moneda,
los esquivamos cuando son justicia y encuentro.

Arrasamos en minutos un barrio vivo,
estudiamos la colocación de una estatua muerta.

Los congregamos con promesas cuando dan un voto,
los dispersamos con balas cuando exigen un derecho.

Los contratamos cuando son fuerza joven,
los barremos cuando son bagazos exprimidos.

Los admiramos cuando levantan nuestras mansiones,
los separamos con las mismas paredes que construyeron.

Les damos limosnas cuando son niños y débiles,
les aplicamos cárcel y sospechas cuando son dignos y fuertes.

Exaltamos en libros y sermones su bienaventuranza,
su cercanía no mide el sentido de la vida nuestra.

Jesús,
te acogemos cuando eres bondad y perdón,
te excluimos cuando eres denuncia y justicia.

Como todo pobre de nuestros caminos
eres un signo de contradicción.


Benjamín González Buelta SJ

jueves, 26 de julio de 2007

Pregunta de la Semana

Queridos Amigos, desde este blog queríamos retomar la sana costumbre de preguntar... Tantas veces nos vamos a trabajos, o enfrentamos distintas situaciones esperando obtener de ellas certezas que dirijan nuestros pasos. Tantas veces esperamos que alguien o algo nos diga qué hacer, cómo proceder... Bueno, esas respuestas no están escritas, sino que es nuestro deber buscarlas, y la verdad, creo que son las preguntas, es "lo pensado" lo que más nos marca de los trabajos. Es eso que nos queda molestando en la parte de atrás de la cabeza, eso que nos hace sospechar que no está todo bien y que las cosas pudiesen ser distintas.

Esa sensación de que hay aún demasiadas preguntas por responder que esperan de nosotros una sincera reflexión. Ese sentimiento es el que más profundamente queda... y por lo mismo queremos mantenerlo constante durante el año, porque pensar nunca le hizo mal a nadie, y porque creemos que de las cabezas de cada uno de nosotros hay ideas que quieren decirse.

Por esto esta nueva sección: La pregunta de la semana, en la cuál esperamos discutir, reflexionar y por qué no, encontrar algunas de las respuestas que nos lleven a la construcción de una sociedad más humana.

Dicho esto los dejamos con la primera, que más queda luego de los trabajos:

¿No parece que esta vida moderna está teniendo más de moderna que de vida? ¿Por qué?

Un Techo Para Chile: Construir un Chile a escala humana

El llamado era a morir. A ser los últimos en comer, los últimos en dormir y los primeros en morir. Así comenzaron los “Trabajos de Invierno 2007” de “Un Techo Para Chile” cuyo destino fue, en mi caso, Ovalle.
Cerca de 80 jóvenes de diferentes colegios de Santiago como nuestro San Ignacio, el San Ignacio El Bosque, La Maissonette, Carampangue, Villa Maria y tantos otros, se unieron en esta cruzada solidaria de construir casas para la gente que vive en la pobreza, en campamentos, rodeados de animales, pasando frío y muchas necesidades que se reducen en la mayor parte de las veces a cosas materiales. Es gente que uno ve como “pobres” en el sentido amplio de la palabra y que sin embargo demuestra su riqueza al momento de recibirnos casi como a gente de su propia familia. Sin conocernos, sin prejuicios, sin problemas, abren la puerta de su casa para recibirnos y atendernos.
La construcción de una mediagua parece simple, pero en la práctica puede ser cansador y necesita sobre todo mucha perfección. No es nuestra casa, pero es la casa donde una familia vivirá y por eso debemos poner lo mejor de lo nuestro para construirla. Ni un detalle debía quedar al azar, todo debía estar hecho con sumo cuidado y poniendo lo mejor de sí.
Puede parecer una medida parche, algo que ayudara a la familia a vivir mas dignamente durante los próximos cinco años que dura una mediagua. Pero cuando uno está realmente metido en el tema y lo habla con los demás, se da cuenta de que lo que nosotros vemos como una solución parche, se convierte para ellos en algo propio, que puede significar un paso mas adelante en la búsqueda de la casa definitiva. Es el cumplimiento de una meta que causa en la mayoría de las familias una catarsis de sentimientos interesante, capaz de emocionar incluso a los hombres jefes de casa, quienes usualmente ponen la cuota de seriedad durante los trabajos.
Las experiencias anteriores que me han acercado a la pobreza, me enseñaron algunas cosas. Y generalmente cuando uno aprende algo nuevo tiende a pesar que lo sabe todo. Pero en un interesante debate que hicimos con la cuadrilla número dos, en la que yo estaba, salieron a la luz las “mil caras de la pobreza”. Con tantas caras, hay igual cantidad de formas de atacar a la pobreza. Ante esto surge una duda inquietante: cómo hacer para que cada una de las personas que conforman el país abra los ojos y se de cuenta de que si trabajamos todo unidos y bien, podemos acabar con la pobreza y hacer de Chile un país más humano. Construido entre todos. Pero construido a escala humana.
La experiencia vivida en “Un Techo Para Chile” me dejó una gran enseñanza: no puedo ser egoísta ante lo que vi y viví. Es necesario ser como el Padre Hurtado: un fuego que enciende otros fuegos. Silenciar lo que vi y hacer como que no aprendí o no vi nada, sería el equivalente a hacer oídos sordos ante una realidad que pide justicia a gritos. Realidad que no es de unos pocos: es una realidad que debe ser de incumbencia de todos, del país.
Si bien la experiencia no está enfocado a un “terremoto espiritual”, la enseñanza que deja va ligada estrechamente con nuestra capacidad de transformar lo que vemos, lo que hacemos y lo que sentimos para que moldee nuestro espíritu y haga de nosotros seres inquietos ante realidades injustas.
Lo vivido da una espectacular sensación del “deber cumplido” pero al mismo tiempo se convierte en una forma de darse cuenta que hay mucho mas que hacer para conseguir un país construido a escala humana y que se convertiría en una inconsecuencia si lo que hicimos queda como algo del momento: urge ser constante, urge ser conciente y hacer conciencia.
Así contribuiremos todos para que Chile sea realmente un país “a mayor gloria de Dios”.

Jaime I. Alvarez G.
IIIº Medio A.2007.

Trabajos de invierno secundarios 2007: construyamos un Chile a escala humana


Queridos voluntarios:

En el último tiempo muchos desafíos se nos han abierto de cara al mundo de la pobreza. La encuesta CASEN 2006 y el Catastro Nacional de Campamentos UTPCH 2007 nos muestran desde distintos ángulos como la miseria lentamente retrocede en nuestro país y esta es una noticia que nos debe llenar de alegría. Cada día menos familias en Chile viven sometidas a condiciones indignas e injustas, cada día se abren nuevas oportunidades para los más pobres de nuestro país que les permiten canalizar sus esfuerzos y esperanzas. El 2010 se acerca y el sueño de terminar con los campamentos parece dejar de ser una utopía y comienza a convertirse en una realidad.

Esta alegría no nos debe impulsar a contemplar con satisfacción lo que ya hemos hecho sino a continuar trabajando por lo que queda por hacer. Vemos familias que se esfuerzan, jóvenes que trabajan, una sociedad que se hace conciente de la injusticia que hay detrás de la pobreza, que entiende que es una situación que no debe continuar en un país que tiene medios económicos, pretende el desarrollo y se dice solidario y creyente. Pero también nos encontramos con la apatía de muchos, la desesperanza, el conformismo, las mezquindades y el inmovilismo. Nuestras palabras se gastan, los planes ya no convencen a nadie y la gente deja de creer. ¿Porqué esta situación paradójica? Si bien avanzamos y trabajamos, a veces nos sentimos desorientados: ¿porqué todo esto? ¿para qué tanto esfuerzo? ¿valen la pena tantos sacrificios?

Quizás es porque muchas veces nos olvidamos del centro de nuestro ideal: crear un país en el que todos tengan cabida. Un Chile a escala humana en el que lo primero que importe sean las PERSONAS. Nos olvidamos de que la pobreza debe terminar no para tener índices de país desarrollado o para eliminar aquello que nos hace sentir culpables sino porque detrás de ella se esconde una inmensa injusticia que se refleja en la vida de miles de chilenos iguales a nosotros que se han encontrado con un país que no les garantiza oportunidad de vivir con dignidad, de soñar, de crear y de participar. Un país que no los invita a aportar en su construcción sino que busca eliminarlos por ser un “obstáculo” para el desarrollo. Un país que no intenta incluirlos sino excluirlos y se desespera al no poder eliminarlos. Un país que no quiere que existan, que no quiere que formen parte.

Nosotros creemos en un Chile distinto. La experiencia junto a los más pobres de nuestro país nos ha mostrado que en ellos hay limitaciones, miseria, exclusión e impotencia pero que también hay una enorme riqueza humana, cooperación, alegría, esfuerzo y talento. Nos hemos encontrado con personas que al igual que nosotros tienen mucho que aportar y que entregar, personas que se la juegan por su familia y sus hijos, personas que quieren ser parte de su país. El encuentro con estas personas y nada más que eso es lo que nos hace diferentes. Es lo que nos permite creer en un Chile a escala humana en donde todos tengan cabida, en una sociedad vivida con su centro puesto en los demás, en la que las prioridades no sean aumentar el consumo, la productividad o los recursos sino potenciar a las personas, garantizarles una vida digna, darles la oportunidad de crecer y desarrollarse cabalmente.

La invitación de estos trabajos de invierno fue a vivir y transmitir este sueño: junto con las 72 familias de Ovalle, Canela, Río Hurtado y Monte Patria, en compañía de todos los voluntarios, secundarios y universitarios. Durante esos 8 días de trabajos demostramos con nuestras acciones que si se puede vivir en un país distinto. Y con nuestras palabras, discusiones y reflexiones nos atrevimos a pensar y construir un Chile sin miserias.

Pero esta experiencia vivida no se puede quedar ahí. Al volver a Santiago, a nuestras vidas cotidianas, aparece ante nosotros la urgencia de comprometernos de alguna manera con lo que acabamos de vivir, con las personas que en esta semana conocimos y quisimos. Para cada uno este compromiso se traducirá en algo distinto: dejar de mirarse un poco el obligo y comenzar a pensar primero en el que tengo al lado, acercarme más a mi familia, iniciar una vida más austera, tomarme en serio mis estudios, informarme de la realidad de mi país, elegir una carrera pensando en poner mis talentos al servicio de mi patria, comprometerme en alguna actividad de voluntariado permanente, comenzar a denunciar con valentía las injusticias que nos rodean a diario...


Multiples son las formas de materializar el compormiso adquirido en trabajos, ustedes mismos se dieron cuenta de esto en sus cierres de escuela. Pero una meta nos une y se oculta detrás de esta variedad de caminos y opciones: nuestro objetivo es que ese país distinto que se vive y sueña en trabajos contamine toda nuestra sociedad y la transforme desde dentro. Nuestro objetivo es que el país se deje interpelar por los más pobres e incluya a los siempre excluídos y marginados. Para eso se requieren esfuerzos, sacrificios, creatividad, alegría y entrega. Se necesita un cambio de actitud, una nueva forma de enfrentar el mundo que ponga a las PERSONAS en primer lugar, antes que nuestros planes, cifras, ideologías y números.


Los invito a ser parte de este cambio, como un primer paso en la construcción de ese Chile a escala humana que se vivió en trabajos. No seamos mezquinos con nuestras vivencias, no las guardemos como un bonito recuerdo en un album de fotos: compartámolas con el resto, invitemos a los demás y hagamos de este sueño de país una realidad en nuestra vida diaria.


Que estos trabajos sean el inicio y no el fin de nuestro sueño de un Chile más justo,



Sole Del Villar
Jefa de trabajos de invierno 2007
Secundarios UTPCH

domingo, 22 de julio de 2007

LOS NADIES

Sueñan las pulgas con comprarse un perro y sueñan los nadies con salir de pobres, que algún mágico día llueva de pronto la buena suerte, que llueva a cántaros la buena suerte; pero la buena suerte no llueve ayer, ni hoy ni mañana ni nunca, ni en llovizna cae del cielo la buena suerte, por mucho que los nadies la llamen y aunque les pique la mano izquierda, o se levanten con el pie derecho, o empiecen el año cambiando de escoba. Los nadies: los hijos de nadie, los dueños de nada. Los nadies: los ningunos, los ningüenados, corriendo la liebre, muriendo la vida, jodidos, rejodidos:

Que no son aunque sean.

Que no hablan idiomas, sino dialectos.

Que no practican religiones, sino supersticiones.

Que no hacen arte, sino folklore.

Que no son seres humanos, sino recursos humanos.

Que no tienen cara, sino brazos.

Que no tienen nombre, sino número.

Que no figuran en la Historia Universal, sino en la crónica roja de la prensa local.

Los nadies, que cuestan menos que la bala que los mata.

Eduardo Galeano

jueves, 12 de julio de 2007

HOY: Tertulia educación y desigualdad


jueves, 5 de julio de 2007

"Nuestra misericordia no basta..."


Una sociedad que no hace un sitio a la familia es inmoral. Predicamos a los esposos: tened hijos, pero en realidad deben ser heroicos para poder tenerlos. Hay un problema moral social que es más grave que el problema de moral individual: la vida debe estar organizada en tal forma que los niños puedan llegar; debe haber habitaciones, salarios, higiene, seguridad social tal que los niños puedan llegar.
(...) Más que a los esposos hay que predicarle a los legisladores, a las instituciones: HACED SITIO A UNA FAMILIA QUE PUEDA VIVIR SEGÚN EL PLAN DE DIOS... de lo contrario todos nuestros esfuerzos están condenados al fracaso, como lo vemos constantemente. Y creo que en esto no hemos insistido bastante ni los moralistas, ni los sacerdotes; buscamos soluciones individuales a problemas que son sociales; como buscamos soluciones nacionales a problemas que son internacionales.

UNA SOCIEDAD QUE NO RESPETA AL DÉBIL CONTRA EL FUERTE al trabajador contra el especulador, que no puede reajustarse constantemente para repartir las utilidades y el trabajo entre todos, no permite al hombre corriente una vida moral. TAL SOCIEDAD ESTÁ EN PECADO MORTAL. NO basta llamar a algunos amigos de buena voluntad para ponerlos en vías de solucionar algunos problemas: HAY QUE CAMBIAR LOS CUADROS SOCIALES.

Podemos multiplicarnos cuanto queramos pero no podemos dar abasto a tanta obra de caridad como se necesita. No tenemos bastante pan para los pobres, ni bastantes vestidos para los cesantes, ni bastante tiempo para todas las diligencias que hay que hacer. Nuestra misericordia NO BASTA PORQUE ESTE MUNDO ESTÁ BASADO SOBRE LA INJUSTICIA. Nos damos cuenta poco a poco que los cuadros de nuestra vida social deben ser rehechos, que nuestra sociedad materialista no tiene vigor, que las conciencias van perdiendo el sentido del deber.

No podemos aceptar una sociedad en que todo esfuerzo de generosidad, de abnegación tenga que ir dirigido a socorrer a seres miserables. Dándole a la sociedad una estructura adaptada al hombre, a sus dimensiones reales, la miseria será menos frecuente.

Como decía Víctor Hugo en el pensamiento francés: somos de los que pensamos que el dolor no puede ser echado del mundo, pero la miseria sí. ENCARGARSE DE PENSAR, ORGANIZAR UNA SOCIEDAD EN QUE LA MISERIA HAYA SIDO ELIMINADA, es la mayor obra de misericordia que pueda pensarse.
En la parábola del Samaritano el Señor alaba al que tomó a su cargo al herido y vendó sus llagas. ¿Qué no habría dicho Jesús del que hubiera realizado un orden de justicia tal que el pobre caminante no hubiese sido herido! un orden en que la justicia que reine haga innecesarias esas prestaciones de caridad, que los más como en el caso de la parábola - no realizan! dejando a los débiles a solas con su dolor?


Alberto Hurtado SJ