jueves, 26 de julio de 2007

Trabajos de invierno secundarios 2007: construyamos un Chile a escala humana


Queridos voluntarios:

En el último tiempo muchos desafíos se nos han abierto de cara al mundo de la pobreza. La encuesta CASEN 2006 y el Catastro Nacional de Campamentos UTPCH 2007 nos muestran desde distintos ángulos como la miseria lentamente retrocede en nuestro país y esta es una noticia que nos debe llenar de alegría. Cada día menos familias en Chile viven sometidas a condiciones indignas e injustas, cada día se abren nuevas oportunidades para los más pobres de nuestro país que les permiten canalizar sus esfuerzos y esperanzas. El 2010 se acerca y el sueño de terminar con los campamentos parece dejar de ser una utopía y comienza a convertirse en una realidad.

Esta alegría no nos debe impulsar a contemplar con satisfacción lo que ya hemos hecho sino a continuar trabajando por lo que queda por hacer. Vemos familias que se esfuerzan, jóvenes que trabajan, una sociedad que se hace conciente de la injusticia que hay detrás de la pobreza, que entiende que es una situación que no debe continuar en un país que tiene medios económicos, pretende el desarrollo y se dice solidario y creyente. Pero también nos encontramos con la apatía de muchos, la desesperanza, el conformismo, las mezquindades y el inmovilismo. Nuestras palabras se gastan, los planes ya no convencen a nadie y la gente deja de creer. ¿Porqué esta situación paradójica? Si bien avanzamos y trabajamos, a veces nos sentimos desorientados: ¿porqué todo esto? ¿para qué tanto esfuerzo? ¿valen la pena tantos sacrificios?

Quizás es porque muchas veces nos olvidamos del centro de nuestro ideal: crear un país en el que todos tengan cabida. Un Chile a escala humana en el que lo primero que importe sean las PERSONAS. Nos olvidamos de que la pobreza debe terminar no para tener índices de país desarrollado o para eliminar aquello que nos hace sentir culpables sino porque detrás de ella se esconde una inmensa injusticia que se refleja en la vida de miles de chilenos iguales a nosotros que se han encontrado con un país que no les garantiza oportunidad de vivir con dignidad, de soñar, de crear y de participar. Un país que no los invita a aportar en su construcción sino que busca eliminarlos por ser un “obstáculo” para el desarrollo. Un país que no intenta incluirlos sino excluirlos y se desespera al no poder eliminarlos. Un país que no quiere que existan, que no quiere que formen parte.

Nosotros creemos en un Chile distinto. La experiencia junto a los más pobres de nuestro país nos ha mostrado que en ellos hay limitaciones, miseria, exclusión e impotencia pero que también hay una enorme riqueza humana, cooperación, alegría, esfuerzo y talento. Nos hemos encontrado con personas que al igual que nosotros tienen mucho que aportar y que entregar, personas que se la juegan por su familia y sus hijos, personas que quieren ser parte de su país. El encuentro con estas personas y nada más que eso es lo que nos hace diferentes. Es lo que nos permite creer en un Chile a escala humana en donde todos tengan cabida, en una sociedad vivida con su centro puesto en los demás, en la que las prioridades no sean aumentar el consumo, la productividad o los recursos sino potenciar a las personas, garantizarles una vida digna, darles la oportunidad de crecer y desarrollarse cabalmente.

La invitación de estos trabajos de invierno fue a vivir y transmitir este sueño: junto con las 72 familias de Ovalle, Canela, Río Hurtado y Monte Patria, en compañía de todos los voluntarios, secundarios y universitarios. Durante esos 8 días de trabajos demostramos con nuestras acciones que si se puede vivir en un país distinto. Y con nuestras palabras, discusiones y reflexiones nos atrevimos a pensar y construir un Chile sin miserias.

Pero esta experiencia vivida no se puede quedar ahí. Al volver a Santiago, a nuestras vidas cotidianas, aparece ante nosotros la urgencia de comprometernos de alguna manera con lo que acabamos de vivir, con las personas que en esta semana conocimos y quisimos. Para cada uno este compromiso se traducirá en algo distinto: dejar de mirarse un poco el obligo y comenzar a pensar primero en el que tengo al lado, acercarme más a mi familia, iniciar una vida más austera, tomarme en serio mis estudios, informarme de la realidad de mi país, elegir una carrera pensando en poner mis talentos al servicio de mi patria, comprometerme en alguna actividad de voluntariado permanente, comenzar a denunciar con valentía las injusticias que nos rodean a diario...


Multiples son las formas de materializar el compormiso adquirido en trabajos, ustedes mismos se dieron cuenta de esto en sus cierres de escuela. Pero una meta nos une y se oculta detrás de esta variedad de caminos y opciones: nuestro objetivo es que ese país distinto que se vive y sueña en trabajos contamine toda nuestra sociedad y la transforme desde dentro. Nuestro objetivo es que el país se deje interpelar por los más pobres e incluya a los siempre excluídos y marginados. Para eso se requieren esfuerzos, sacrificios, creatividad, alegría y entrega. Se necesita un cambio de actitud, una nueva forma de enfrentar el mundo que ponga a las PERSONAS en primer lugar, antes que nuestros planes, cifras, ideologías y números.


Los invito a ser parte de este cambio, como un primer paso en la construcción de ese Chile a escala humana que se vivió en trabajos. No seamos mezquinos con nuestras vivencias, no las guardemos como un bonito recuerdo en un album de fotos: compartámolas con el resto, invitemos a los demás y hagamos de este sueño de país una realidad en nuestra vida diaria.


Que estos trabajos sean el inicio y no el fin de nuestro sueño de un Chile más justo,



Sole Del Villar
Jefa de trabajos de invierno 2007
Secundarios UTPCH

No hay comentarios: