jueves, 5 de julio de 2007

"Nuestra misericordia no basta..."


Una sociedad que no hace un sitio a la familia es inmoral. Predicamos a los esposos: tened hijos, pero en realidad deben ser heroicos para poder tenerlos. Hay un problema moral social que es más grave que el problema de moral individual: la vida debe estar organizada en tal forma que los niños puedan llegar; debe haber habitaciones, salarios, higiene, seguridad social tal que los niños puedan llegar.
(...) Más que a los esposos hay que predicarle a los legisladores, a las instituciones: HACED SITIO A UNA FAMILIA QUE PUEDA VIVIR SEGÚN EL PLAN DE DIOS... de lo contrario todos nuestros esfuerzos están condenados al fracaso, como lo vemos constantemente. Y creo que en esto no hemos insistido bastante ni los moralistas, ni los sacerdotes; buscamos soluciones individuales a problemas que son sociales; como buscamos soluciones nacionales a problemas que son internacionales.

UNA SOCIEDAD QUE NO RESPETA AL DÉBIL CONTRA EL FUERTE al trabajador contra el especulador, que no puede reajustarse constantemente para repartir las utilidades y el trabajo entre todos, no permite al hombre corriente una vida moral. TAL SOCIEDAD ESTÁ EN PECADO MORTAL. NO basta llamar a algunos amigos de buena voluntad para ponerlos en vías de solucionar algunos problemas: HAY QUE CAMBIAR LOS CUADROS SOCIALES.

Podemos multiplicarnos cuanto queramos pero no podemos dar abasto a tanta obra de caridad como se necesita. No tenemos bastante pan para los pobres, ni bastantes vestidos para los cesantes, ni bastante tiempo para todas las diligencias que hay que hacer. Nuestra misericordia NO BASTA PORQUE ESTE MUNDO ESTÁ BASADO SOBRE LA INJUSTICIA. Nos damos cuenta poco a poco que los cuadros de nuestra vida social deben ser rehechos, que nuestra sociedad materialista no tiene vigor, que las conciencias van perdiendo el sentido del deber.

No podemos aceptar una sociedad en que todo esfuerzo de generosidad, de abnegación tenga que ir dirigido a socorrer a seres miserables. Dándole a la sociedad una estructura adaptada al hombre, a sus dimensiones reales, la miseria será menos frecuente.

Como decía Víctor Hugo en el pensamiento francés: somos de los que pensamos que el dolor no puede ser echado del mundo, pero la miseria sí. ENCARGARSE DE PENSAR, ORGANIZAR UNA SOCIEDAD EN QUE LA MISERIA HAYA SIDO ELIMINADA, es la mayor obra de misericordia que pueda pensarse.
En la parábola del Samaritano el Señor alaba al que tomó a su cargo al herido y vendó sus llagas. ¿Qué no habría dicho Jesús del que hubiera realizado un orden de justicia tal que el pobre caminante no hubiese sido herido! un orden en que la justicia que reine haga innecesarias esas prestaciones de caridad, que los más como en el caso de la parábola - no realizan! dejando a los débiles a solas con su dolor?


Alberto Hurtado SJ