viernes, 8 de junio de 2007

CONTACTO CON LOS MÁS POBRES

“Educados la mayoría en familias de clase elevada pocos son los que ha podido conocer por sí mismos la realidad de vida del obrero y del labrador, la del oficinista y la de los empleados en los oficios más bajos a sueldo de los particulares o del Estado.

Debemos caer en la cuenta de lo que supone verse humillado toda la vida; hallarse en la más baja condición; ser olvidado o despreciado por muchos; no poder presentarse en público por falta de vestido decente y de educación social; sentirse instrumento con el que otros se enriquecen; ver limitado hasta el pan de cada día y no tener nunca asegurado el porvenir; tener que arriesgar la salud, la dignidad, la honestidad, en un trabajo que excede o que cae muy por debajo de las propias fuerzas; encontrarse días y meses sin trabajo atormentado por la inacción y la necesidad; no poder educar convenientemente a los hijos, sino tener que exponerlos a los inconvenientes de la calle, a la enfermedad, la miseria; tener que ver llorar a muchos de ellos, muertos en la niñez por falta de cuidado competente; nunca gozar de un descanso síquico o corporal digno del hombre y ver, al mismo tiempo, junto a sí, que aquellos por quienes trabajan disfrutan de riquezas y comodidades hasta superfluas, se dedican a los estudios liberales y a las artes nobles, son alabados, acumulan honores, triunfan (…).

Cuenten cuántos son en su patria los privilegiados y cuántos estos desgraciados"

Pedro Arrupe s.j.